<
 

                                                 

ACTIVIDADES   Y  RECURSOS     PARA   EDUCAR   EN  VALORES  

(Encuestas, dilemas morales, cuentos, imágenes, películas y canciones)  

                         Laureano J. Benítez Grande-Caballero

                                 Obra publicada por Editorial   PPC , 2009   
                    

                        para pedidos del libro, pulse aqui

                                       Otras obras del autor en :  http://www.laureanobenitez.com  

 

              

Al maestro le invitaron a dar una charla en una prestigiosa universidad, y aceptó encantado.

Antes de la conferencia, le enseñaron todas las dependencias y le explicaron la inmensa cantidad de materiales y medios de que aquella universidad disponía para educar a sus alumnos. El maestro quedó maravillado ante aquellos adelantos, que él no había conocido en su tiempo

Cuando se levantó para hablar en la sala repleta de gente, fue muy breve, como siempre. Esto es lo que dijo:

—Laboratorios y bibliotecas; máquinas, programas, sistemas modernos; sabias palabras, técnicas y conferencias; grandes edificios... todo esto no sirve de nada si no hay un corazón honesto y limpio y una mirada inteligente.  

 

¿Qué importa saber lo qué es una recta,

si no se sabe lo que es la rectitud?

(Séneca)

 

Extractos de algunos capítulos de la obra

 

“La educación no es la simple adquisición de conocimientos, ni coleccionar y correlacionar datos, sino ver el significado de la vida como un todo... La inteligencia no es mera información, sino la capacidad para percibir lo esencial, lo que “es”, y educación es el proceso de despertar esa capacidad en nosotros mismos y en los demás... Desgraciadamente, el actual sistema de educación nos torna seres serviles, mecánicos  y profundamente irreflexivos. Aunque nos despierta el intelecto, interiormente nos deja incompletos, estúpidos, incapaces de crear.

      Sin una comprensión integral de la vida, nuestros problemas individuales y colectivos crecen y se agudizan en todos sentidos. El objetivo de la educación no es sólo producir simples eruditos, técnicos y buscadores de empleos, sino hombres y mujeres integrados, libres de temor, porque sólo  entre tales seres humanos puede haber paz duradera...

      La educación no debe estimular al individuo a que se ajuste a la sociedad, ni a que se manifieste en armonía negativa con ella, sino que debe ayudarlo a descubrir los verdaderos valores que suben como resultado de la investigación desapasionada y de la comprensión de sí mismo. Tal comprensión sólo viene mediante el propio conocimiento, que es el darnos cuenta de nuestro proceso psicológico total. La educación, pues en su verdadero sentido, es la comprensión de uno mismo, porque dentro de cada uno de nosotros es donde se concentra la totalidad de la existencia...”

J. KRISHNAMURTI (“La educación y el significado de la vida”, Ed. Orión, México, 1.972, págs. 11-15)

   

 

Educar en valores consiste en la transmisión de valores, principios y creencias que orienten a los jóvenes en la práctica de unas conductas sanas que les ayuden en su desarrollo y crecimiento personal. Su objetivo es doble: por una parte, persigue la prevención y solución de conductas antisociales provocadas por la falta de valores; en segundo lugar, el horizonte último de la educación en valores es el cultivo de una actitud mental positiva, clave de lo que se viene llamando “salud mental”, la cual es indispensable para la felicidad humana. Educar en valores es, pues, lo mismo que educar para la felicidad.

Es un hecho comprobado que las instancias comprometidas en la educación dan cada vez más importancia a la educación en valores, recomendando que sus principios formen parte esencial de los contenidos curriculares. Esta tendencia se debe a la alarma creada en la sociedad por la degradación de valores que se observa en un sector creciente de la juventud actual. Este fenómeno se refleja en una serie de conductas antisociales que dejan traslucir el vacío existencial y la rebeldía de una parte de la juventud ante un conjunto de circunstancias que dificulta su realización personal: indisciplina, amoralidad, fracaso escolar, adicciones de todo tipo, conductas violentas, etc.

Las causas de este fenómeno son complejas, pero su raíz hay que buscarla en primer lugar  en las transformaciones frecuentemente negativas que ha sufrido el núcleo familiar —la primera instancia educativa del ser humano, y precisamente aquella que tiene la mayor responsabilidad a la hora de trasmitir los valores.

Hasta hace bien poco, los valores tradicionales conformaban un “patrimonio ético” que constituía la piedra angular de nuestra cultura. Pero, en aras de una mal entendida modernidad, ese patrimonio ha sido sacrificado en gran parte, por juzgarle anticuado e ineficaz para una sociedad que, transformada profundamente por el desarrollo tecnológico, ha revolucionado completamente nuestras vidas, cuestionando con el descreimiento y el escepticismo muchos de aquellos valores tradicionales que orientaban nuestra civilización.

Esta destrucción o degradación de los valores ha afectado de forma especialmente negativa a una parte considerable de la juventud actual, pues le ha escamoteado una herencia que, con las debidas adaptaciones a los nuevos tiempos, era nuestro deber haberle transmitido.

Conservar y transmitir ese legado, ese “patrimonio ético” es precisamente el objetivo hacia el que apunta el proyecto de educación en valores que proponemos, basado en el libro "Actividades y recursos para educar en valores", que pretende aportar materiales que ayuden a educar en valores a la juventud actual. 

Volver